Centenarios capítulo cinco La ardiente oscuridad de Boni

Centenarios capítulo cinco La ardiente oscuridad de Boni

Nos adentramos en la memoria de Bonifacio Goñi Con El Fin De conocer la vida en el ámbito a finales de los años de vida veinte. Una vida que sólo hay en el recuerdo de unos pocos. La vida de la que, en el interior de una decenio, no quedará nada.

Madrid | 03.06.2021 14 29

Bonifacio Goñi nunca dispone de que cerrar los ojos Con El Fin De activar el proyector sobre las recuerdos. Es ciego desde realiza algo más de diez años. En esa apasionado oscuridad de la que habló Buero Vallejo, Boni prende la cerilla de la memoria. Mira al frente… y no ha transpirado mira a la vida en el sector a finales de los años veinte. Una vida que sólo hay en el suvenir sobre unos pocos. La vida de la que, en el interior sobre la plazo, no quedará nada.

Boni se sienta en el sillón. Es media tarde. Se prostitución sobre la primera entrevista que concede en casi un siglo. Y no ha transpirado lo permite casi falto intentar, sorprendido. Terriblemente sorprendido.

Una entrevista monopolio, Durante la reciente que concede en casi un siglo

Cuando dice que nunca ha estado en el menor bando, es una replica casi literal. Nació el 24 sobre abril sobre 1926 en un pueblecito sobre Navarra a orillas de Pamplona. En 95 años de vida sobre travesía, su destino más lejano ha sido Madrid. Viajó en autobús. Duró 3 días. Con paradas en Vitoria y Burgos. Nació en la clan numerosa. Tenían una rancho desplazándolo hacia el pelo un ultramarinos. Todo lo que comían las Goñi crecía en su misma hogar, la casa de Ventaberri. Los primeros recuerdos de Boni rondan su primera comunión hay calles sin asfaltar, bicis y un sueño, el sobre ser pelotari. Jugaban a pala con pelotas sobre tenis en la tabique que tenía una raya pintada en su limite inferior.

“Hacer tanto” es “hacer la felicidad”. Elaborar tanto es, en evidente modo, la brújula de un niño. Las imaginaciones sobre por lo tanto, libres sobre televisiones y no ha transpirado videoconsolas, encontraban en una tapia la empeño más verdadera, que serí­a la de la infancia.

Boni, huelga decirlo a estas alturas, quería ser pelotari. El Messi de entonces se llamaba Jesús Ábrego. “El mago sobre Arroniz”, de este modo lo apodaron, pegaba unos mandobles impresionantes. Llevaba blusa blanca y no ha transpirado pantalón generoso. Aunque Boni no tenía izquierda. Cuando la pelota llegaba arrimada a la tapia, sufría dificultades. Así que, desde extremadamente jovencito, asumió que se ganaría las habichuelas lejos de el frontón. Aparte sobre la muro en la que Boni desplazándolo hacia el pelo las colegas imaginaban un frontón, no había nada. Absolutamente ninguna cosa. Animales y casas. Así que pronto inventaron el entretenimiento de el carburo. Necesitaban un bote sobre tomate frito. Fíjense cómo sonaba.

Cuánto hemos cambiado. Qué distinta serí­a esta tierra que Boni dejó de ver realiza diez años. Aunque Boni la audición. Oye coches. ¡Incluso coches eléctricos! Además el ruido sobre las aviones desplazándolo hacia el pelo los helicópteros. Por eso nos duda En Caso De Que sabemos lo que son las yeguas, por motivo de que bien nadie las usa Con El Fin De ir a hacer la adquisición. A la comercio sobre Ventaberri, llegaban las chicas con yeguas, desplazándolo hacia el pelo nunca con carritos. Así cargaban con la leche, el morapio, las huevos, la lechuga y lo que se terciara.

Cuando Boni tenía diez años llegó la guerra. Desplazándolo hacia el pelo Boni se hizo gran de asalto

Cuando Boni tenía diez años, llegó la conflagración. Desplazándolo hacia el pelo Boni se hizo gran sobre ataque. Individuo sobre sus seis hermanos partió con los requetés. Fue enrolado en el crucero Baleares. La noche de el 5 al 6 de marzo sobre 1938, las destructores republicanos torpedearon la embarcación. Quedó hundida. Fueron rescatados unos cuatrocientos hombres, No obstante murieron casi ochocientos. El padre de Boni llamaba desesperado al gobernador tratando de conseguir noticias. Las de la radio nunca servían. Porque, en realidad, nunca eran noticias, sino publicidad. Incluso que un aniversario, le comunicaron que su ví¡stago estaba entre los desaparecidos.

Boni fue educado en un colegio de las hermanos maristas. Eran endurecidos, sobre mano suelta, no obstante a él lo castigaban excesivamente escaso porque, entre los sacerdotes, había individuo que era amigo de el párroco de su país. Era la educación, dice Boni, bastante más dura. A la antigua costumbre. De orden. Con el fin de estudiar matemáticas, lenguaje o ciencias naturales… había que ir a misa. Boni nunca recuerda ni un único domingo en que faltara a la eucaristía sobre nunca acontecer por un finalidad muy gordo. En la actualidad, las ciudadanos, y no ha transpirado resulta una certera manera sobre describirlo, se dividen entre los que van a misa así­ como las que no. Con la discrepancia sobre que no Existen sacerdote regla en mano que se lo recrimine.

Boni estudió en el colegio Incluso las quince años. A esa perduración comenzó a trabajar en la rancho de casa y no ha transpirado en el ultramarinos. Comenzaba, cada mañana, a eso de estas 7 30. En veranillo, un escaso anteriormente. Las gallinas le daban menor labor que los cerdos, fuera de cuando se decidía criar pollos. En Ventaberri, se hacía la matanza del cuto. A Boni le sorprende que hoy la deseen prohibir. En el caso de su casa, era pura supervivencia. O se comían el desaseado o nunca comían. Igual que bastantes sobre las que iban an adquirir a la boutique.

“Los primeros viajes nunca se olvidan”

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